Sáhara Occidental, un desierto para el periodismo: nuevo informe de Reporteros sin Fronteras

El primer informe sobre la libertad de prensa en el Sáhara Occidental, que revela cómo este territorio se ha convertido en un “agujero negro” de información y un peligro extremo para los periodistas.


Reporteros sin Fronteras publica este 11 de junio su nuevo informe, titulado “Sáhara Occidental, un desierto para el periodismo“, el primer trabajo de investigación sobre la libertad de prensa en este territorio considerado “la última colonia de la África”. Abandonado por España en 1975, el Sáhara Occidental es ahora un conflicto olvidado en los medios de comunicación occidentales.

 

El informe recopila por primera vez testimonios de periodistas Saharauis sobre el terreno, así como reporteros especializados en el tema, antiguos corresponsales europeos en Marruecos y otras fuentes verificadas.

 

El documento señala a la responsabilidad de la prensa internacional, y en especial de los medios españoles y franceses, en el silencio que ha sepultado al Sáhara Occidental durante más de 40 años. Pero también a la principal razón: la persecución y constante represión de los reporteros Saharauis que intentan hacer periodismo alternativo al margen de la oficialidad marroquí, muchas veces condenados a desorbitadas penas de cárcel, así como la imposibilidad de que los periodistas extranjeros accedan al territorio.

 

Elaborado por la sección española de RSF, “Sáhara Occidental, un desierto para el periodismo” se presento a los medios de comunicación este 11 de junio en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). En el acto estuvieron presentes la presidenta de la APM, Victoria Prego, el presidente de RSF España, Alfonso Armada, y el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa Española (FAPE), Nemesio Rodríguez. También participo el fundador del colectivo de periodistas del Sáhara Occidental Equipe Média, Ahmed Ettanji, y la autora del informe y corresponsal de RSF en España, Edith R. Cachera.

 

En la presentación se proyecto el cortometraje documental “3 stolen cameras“, grabado por Equipe Média y que ilustra la vida cotidiana de los periodistas Saharauis, así como los riesgos que asumen para llevar a cabo su trabajo.

 

El nuevo informe de Reporteros sin Fronteras repasa las circunstancias históricas que han derivado en un problema enquistado, así como los posteriores intentos de solución internacional. Tras unos primeros años de presencia en los medios, el conflicto del Sáhara Occidental lleva cuatro décadas casi desaparecido de la cobertura informativa internacional. Yolanda Sobero, periodista de TVE y una de las grandes especialistas en el tema, afirma que sobre el Sáhara Occidental y los saharauis pesan dos muros: el real, que divide el territorio de norte a sur, y “el otro, menos visible pero más letal, es un muro de silencio”.

 

¿Por qué ya no se habla del Sáhara Occidental?

 

Los testimonios recabados en la investigación señalan que la prensa europea, y especialmente la española y la francesa, parecen jugar un papel claro en el silencio mediático que envuelve al Sáhara Occidental. Para el periodista Ignacio Cembrero, corresponsal de El País en Oriente Medio y Marruecos durante más de 35 años, “la visión en general de los directores de medios es que es un tema estancado, en el que no pasa absolutamente nada, y que es la misma noticia que se repite constantemente”.

 

Por su parte, la reportera de El Mundo Rosa Meneses apunta a que el silencio en los medios se debe a la desaparición de los corresponsales, a “la propia crisis que vive el sector, con la precariedad con la que se trata la información internacional –que está desapareciendo de los espacios informativos- y con la precariedad laboral que afecta a los propios periodistas”.

 

Para el periodista Saharaui afincado en España Salamu Hamudi, “La cuestión Saharaui estaba muy presente en la agenda mediática, gracias a lo cual incluso formaba parte de programas de partidos políticos, pero de un tiempo a esta parte, apenas aparece, y si lo hace, siempre es desde una perspectiva humanitaria”.

 

Marruecos como baliza para la libertad de información

 

Marruecos se sitúa en el puesto número 135 de los 180 países y territorios que analiza la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF. Esta pésima posición se debe en parte al control directo o diferido de los medios por parte de la familia real o a la mano de hierro con que se trata a los periodistas de territorios “molestos”, como el Rif o el Sáhara Occidental.

 

El reino alauita aprovecha los intereses económicos europeos y españoles para controlar también la información en el exterior. Para Pablo Ignacio de Dalmases, director del primer y único periódico del Sáhara Occidental, bajo administración española, “Marruecos maneja tres temas absolutamente estratégicos para España: la inmigración, la pesca y la presión en torno a Ceuta y Melilla” y, aunque califica de ‘desastrosa’ la gestión del conflicto que ha hecho España desde su retirada, “con esas tres herramientas de presión marroquíes lo tiene realmente difícil”.

 

Los saharauis, sin acceso a información independiente

 

El informe explica las carencias de información libre que sufren los saharauis, vivan donde vivan. Los únicos medios disponibles en el territorio controlado por Marruecos son la radiotelevisión pública y digitales de línea oficialista, mientras que desde los campamentos la información de la radio y televisión oficiales del Frente Polisario tienen un claro carácter propagandístico. En el exterior, la información en torno al Sáhara se mueve esencialmente en blogs pro Polisario, que replican el mismo patrón: una abundante y minuciosa información sobre el conflicto, entreverada con imágenes y consignas que confirman un sesgo claro y los relativizan, por tanto, como fuente objetiva

 

A pesar de que en el Sáhara Occidental no existe prensa libre, de que no hay periodistas reconocidos, de que para un saharaui es prácticamente imposible estudiar Periodismo y de que las posibilidades de acabar en la cárcel son altísimas, ha surgido una joven generación de periodistas independientes dispuestos a jugarse la piel para ofrecer información al mundo. El nuevo periodismo saharaui, representado por colectivos de reporteros activistas como Smara News o Équipe Média, se vale de las nuevas tecnologías y ha desarrollado complejos mecanismos para eludir la implacable persecución marroquí.

 

Ante la ausencia de medios independientes en el Sáhara Occidental, varios activistas pro Derechos Humanos decidimos, en 2009, crear Equipe Média, con el objetivo de romper el bloqueo informativo que impone Marruecos, sirviéndonos de las redes sociales, con la intención de transformarnos en fuente de información para medios extranjeros y organizaciones en defensa de los derechos fundamentales”, explica Ahmed Ettanji, periodista, cofundador y presidente de Equipe Média.

 

Confesiones bajo tortura y condenas de cárcel extremas

 

El informe de Reporteros Sin Fronteras señala que ejercer el periodismo en el Sáhara Occidental es un acto de heroísmo. A los periodistas les esperan arrestos, detenciones arbitrarias, acosos a sus familias, calumnias, difamaciones, malos tratos, torturas, constantes entradas y salidas de la cárcel y sentencias tan abultadas, como injustas.

 

El documento detalla las circunstancias que derivaron en larguísimas condenas de cárcel para cuatro periodistas Saharauis: Bachir Khadda, de Equipe Média, condenado a 20 años; Hassan Dah, de RASD TV, cumple una sentencia de 25 años; Abdelahi Lakhfawni, periodista ciudadano de Equipe Média, condenado a cadena perpetua, y Mohamed Lamin Haddi, de 35 años y colaborador de la radio del Polisario, sentenciado a 25 años.

 

Los cuatro fueron detenidos tras el brutal desalojo por la fuerza del campamento de Gdeim Izik, que había reunido a 20.000 personas cerca de El Aaiún para protestar por las condiciones económicas en el Sáhara Occidental. Los juzgó un tribunal militar de Rabat en un ‘macrojuicio’ sin las garantías de un proceso justo y fueron condenados basándose únicamente en sus confesiones, extraídas mediante torturas. ‘Los cuatro de Gdeim Izik’ cumplen condena en condiciones carcelarias deplorables: celdas insalubres, sin acceso a atención médica, maltratados y amenazados por sus carceleros y lejos de sus familias. Su única posibilidad de protestar su situación en la cárcel es la huelga de hambre.

 

El informe ‘Sáhara Occidental, un desierto para el periodismo’ se detiene también en el caso del periodista Mohamed Bambari, que cumple una condena de seis años. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU dictaminó en 2015 que su detención, en 2015, cumple todos los requisitos de la arbitrariedad y vulnera sus derechos fundamentales, por lo que insta a Marruecos a ponerlo en libertad e indemnizarle.

 

Otros periodistas Saharauis – es el caso de Mahmoud Al-Haissan, Salah Labsir, Walid El Batal o Mohamed Aljomayaai – conviven a diario con entradas y salidas de comisarías y prisiones cuyo objetivo es torpedear cualquier atisbo de continuidad en el ejercicio de su profesión. Otra táctica para impedir la información es el constante acoso y el boicot a los periodistas, con un grave impacto en sus vidas. Mohamed Mayara, uno de los fundadores de Equipe Média, ha sufrido seguimientos, escuchas, detenciones, amenazas a familiares, hackeos… Sobre Nazha El Khalidi, reportera y corresponsal del mismo colectivo, pesa además una doble vulnerabilidad por ser mujer, que se traduce en calumnias sobre su vida privada.

 

Stop a los periodistas extranjeros

 

El “agujero negro” informativo en que se ha transformado el Sáhara Occidental no solo se explica por la represión constante del régimen marroquí al periodismo en el territorio, sino también a la cada vez más sistemática política de negación de entrada de reporteros extranjeros al Sáhara y la deportación de los que consiguen acceder.

 

De este modo, Marruecos trata de garantizar que la información no salga, ni tampoco entre en la zona. La severidad con que el régimen marroquí trata a la prensa extranjera instalada en el país o que acude a él para informar puntualmente ha ido endureciéndose en los últimos años, según acreditan los propios reporteros presentes en la zona.

 

La mayor oleada de deportaciones de periodistas españoles y extranjeros del Sáhara Occidental se produjo, sin duda alguna, tras el desalojo del campamento de Gdeim Izik, en noviembre de 2010 […] se sucedieron las devoluciones masivas de profesionales de los medios, observadores internacionales, trabajadores de ONGs, diputados y eurodiputados”. explica el informe.“Marruecos se ha ido cerrando poco a poco; basta ver los problemas que ha tenido la prensa extranjera para cubrir las revueltas del Rif”, apunta por su parte Ignacio Cembrero.

 

Recomendaciones de Reporteros sin Fronteras

 

El informe ‘Sáhara Occidental, un desierto para el periodismo’ concluye con una serie de recomendaciones de Reporteros Sin Fronteras a Marruecos sobre los periodistas Saharauis: juicios justos con todas las garantías; cumplimiento de todas las exigencias de la ONU relativas a la liberación los presos y respeto por la integridad física y psicológica, en sintonía con la Convención contra la Tortura. La organización también aconseja el levantamiento de las trabas para el acceso de periodistas extranjeros y que se detengan las deportaciones.

 

También pide a Marruecos que respete los derechos fundamentales en el Sáhara Occidental, entre ellos la libertad de expresión e información, que garantizan no solo el derecho de los periodistas Saharauis a ejercer un periodismo libre, sino el derecho de los ciudadanos saharauis a recibir una información plural y veraz. Por último, Reporteros Sin Fronteras insta a la Unión Europea, y en especial a los gobiernos

(Fuente: rsf-2019/06/11)