El silencio de Biden deja en el aire la posición de Estados Unidos sobre el Sáhara Occidental

El Consejo de Seguridad de la ONU tratará el próximo miércoles la situación del territorio de la mano de la MINURSO

El silencio de Biden deja en el aire la posición de Estados Unidos sobre el Sáhara Occidental

El 10 de diciembre de 2020, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, movió el tablero político en el Magreb. Reconoció la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental, un movimiento simbólico de apoyo a Rabat que ahora ha heredado el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, por ahora reacio a dar ningún nuevo paso sobre este tema.

Trump argumentó entonces que “un Estado saharaui independiente no es una opción realista” y concedió a Marruecos una victoria por la que el rey, Mohamed VI, mostró “profunda gratitud”. Llegaba aparejada de un acuerdo para el restablecimiento de relaciones entre Marruecos e Israel, un hito que también se atribuyó Trump.

La Administración Biden aún no se ha pronunciado con claridad sobre este asunto, a pesar de que el tema sigue candente. A mediados de febrero, más de una veintena de senadores escribieron al presidente para instarle a reconsiderar una decisión que consideraban “equivocada” y promover la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en la antigua colonia española.

El Departamento de Estado norteamericano ha evitado aclarar a preguntas de Europa Press si habrá o no un cambio a corto plazo, limitándose a una posición oficial que sigue siendo ambigua. “Estados Unidos seguirá apoyando el proceso de la ONU para aplicar una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental”, esgrime un portavoz.

Entre los escenarios que se plantean a futuro figura la posibilidad de que Biden termine de aplicar la doctrina de Trump, por ejemplo con la apertura de un consulado en Dajla y una ampliación del Acuerdo de Libre Comercio para incluir terrenos y aguas del Sáhara Occidental, algo “improbable” en opinión de los investigadores Haizam Amirah-Fernández e Isabelle Werenfels, que han analizado el tema para el ‘think tank’ Real Instituto Elcano.

Estos expertos también desconfían de que el actual Gobierno de Estados Unidos revierta formalmente el anuncio de Trump y se vuelva a la casilla de salida, algo que “llevaría a la vuelta del ‘statu quo’ previo y prolongaría el estancamiento indefinidamente”.

El ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Salem Salek, se pronunció este mes a favor de esta posibilidad, emplazando a Biden a “anular el atroz crimen que cometió Trump antes de salir de la Casa Blanca, por suponer “una violación de la Carta de Naciones Unidas y de la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)”.

UN NUEVO IMPULSO

La vía intermedia pasa por aprovechar que Trump puso de nuevo el foco en un conflicto estancado para impulsar una solución política, lo que implicaría aglutinar a todas las partes en torno a un diálogo que se resiste. Amirah-Fernández y Werenfels consideran que hay una “ventana de oportunidad” que puede aprovecharse ahora.

Para avanzar, en cualquier caso, hace falta el concurso de todas las partes. Rabat no se ha movido un ápice de su plan de autonomía, mientras que el Frente Polisario, que controla la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reivindica sin ambages el derecho de autodeterminación.

Tradicionalmente, el peso de la mediación ha recaído en Naciones Unidas, aunque el proceso ha vivido numerosos altibajos desde el acuerdo de paz de 1991, que dio pie también a la creación de la misión de paz (MINURSO) y al compromiso –recogido en el propio nombre de la misión– de la convocatoria de un referéndum.

El último enviado especial de la ONU, el expresidente Horst Koehler, logró resucitar el diálogo, pero su dimisión en mayo de 2019 ha sumido al proceso en un nuevo limbo. La Secretaría General de Naciones Unidas, en la que recae la responsabilidad del nombramiento, se limita a decir que sigue buscando un candidato que encaje en el cargo y lo acepte.

“Es un puesto complicado”, admitió a finales de marzo en rueda de prensa el portavoz de dicha oficina, Stéphane Dujarric, que confía en “encontrar a la persona adecuada” para el puesto. Los medios regionales han puesto sobre la mesa en los últimos meses varios nombres, sin que por ahora ninguno de ellos haya suscitado un mínimo consenso.

Este miércoles, 21 de abril, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene una nueva cita con el Sáhara Occidental, para evaluar la situación y escuchar el informe del jefe de la MINURSO.

EL PAPEL DE FRANCIA

Francia ha desempeñado históricamente un papel clave en el escenario saharaui, por su abierto respaldo a la causa de Marruecos. Como Trump, París también defiende el plan autonómico de Rabat para la antigua colonia española, si bien en los últimos días se ha visto obligado a salir al paso de una polémica que involucra al partido el presidente galo, Emmanuel Macron.

La República en Marcha (LREM) anunció la apertura de una oficina en la localidad de Dajla, lo que fue recibido con críticas por parte del Polisario. Inicialmente, el Ministerio de Exteriores francés rehusó a valorar el paso, limitándose a defender una “solución política justa, duradera y aceptada por las dos partes”, pero ha terminado por posicionarse.

El secretario de Estado de Exteriores para Asuntos Europeos, Clement Beaune, explicó esta semana ante la Asamblea Nacional que se trata de “una iniciativa adoptada localmente”, pero dijo “lamentarla”. “No cambia nada la posición de Francia sobre este tema muy sensible”, añadió, con un respaldo explícito a la MINURSO y un llamamiento para que haya un nuevo enviado especial de la ONU.

(Fuente: europapress-2021/04/17)